No es que huya de las cosas, no es que no las sienta... el problema aquí son las cosas que se me escaparon. Si quizá no de las manos, al menos se escabulleron frente a mi retorcido estado atonito, por saber que se iban, sin más. Uno por uno.
El primero, el deseo se largo llorando mientras dos gotas salinas dejaban marcas en mi pecho. La confianza y el respeto ya tenian las maletas hechas, esperando el dia que el valor decidiera entrar a la puerta, tomar a la voz y junto con los intestinos i pulmones, gritar a los cuatro vientos que se largaban... que la casa que construian hacia tiempo ahora era perfecta... que la pequeña habitacion con los recuerdos siempre era la misma, que estaban hartos de todo, de cualquier cosa, cualquier excusa... que no más! El tacto murio por debil. El orgullo y el que dirán ahora mandaban, pues cómo no, la adulacion y las mentiras les enseñaron tomar por idiota al tacto, los gestos y los detalles. Sinceramente los detalles no importaban, los que valen la pena los guardo en este cajón en el pecho.
Huyeron también las palabras. Solo quedaron las que sabian decir YO; ¡Egolatras! El sentimiento se fue, pero no sé a ciencia cierta si estaba moribundo como decia la razon antes de irse y al intentar explicarme. A mi parecer estaba bien, lastimado alguna vez, pero sanando. Y recuperado tan bien que dejó de hablarles a los errores y a las estupideces que no le agradaban... Lo digo por que lo conocí bien, sabia nuevos trucos, habia mejorado los viejos, era digno ya de entrar en un circo por tanto malabar y equilibrio que habia conseguido pero, al final se largo tambien dando excusas... bien sabia yo que se mudaria con todos los demas y se llevaria consigo los abrazos estremecedores y las caricias tiernas. Por un momento me parecio sentir como el estomago me abandonaba tambien al ver tal escena, pero se compadecio de mi. De mi todo nudos e impulcritudes, para decirlo de otra manera, le dio lastima solo imaginar un espagueti andante sin estomago. Lo bueno es que se quedaron con el las ganas y el coraje, maldito el dia que logren salir de este, mi buen estomago.
Mirando la procesion y al infame yo tirado, estaba el deseo, quien al verme receloso de su partida se vistio de otro color y regreso a mis manos y mis labios, ya vacios de besos (¿debo decir que tambien se fueron?). La cordura estuvo a punto de dejarme alli tirado, pero me dejo un pedacito de si, por lo menos para que pudiera recordarla, creo.
El unico que tomo por traicionero es al corazón, pues el muy kabron decia al darme la espalda "That guilt's not in my anymore"
Y así se fueron, uno por uno, pero al final (casi) todos juntos, tal y como lo hizo esa maldita botella de vino de la cual esta poca memoria que me quedo no quiere acordase el nombre... Era amarga, era dulce, era tonta, era dios, era... lo que fuere, me hizo mal, por que al despertar ahi estaban todos ¡Oh tragedia!; ahogados de borrachos, regados entre mis vomitos fisicos y mentales.
En cuanto recuerde el nombre de ese etil tendre que ir a buscarle, tengo otros asuntos mas que tratar con el... creo